8 dic. 2015

20 semanas a más de 100

lunes, 15 de junio de 2015

Acabado el reto de los 152 días seguidos saliendo a correr (Un parto y 152 días) y tras el preceptivo descanso de una semana sin entrenar, llega la hora de marcarse un nuevo objetivo. ¿Qué sería de mí si no divisara ninguna silueta en el horizonte?... En febrero me inscribí para correr el Maratón de Castellón que se disputará el próximo seis de diciembre. No queda otro remedio que hacerlo con mucha antelación si se quiere abaratar el coste de la inscripción y del hotel. Así que puedo utilizar la carrera como una excusa para poder llevar a cabo algo que me hace especial ilusión: acumular el máximo número posible de semanas consecutivas con volúmenes de más de 100 kilómetros, repartidas en 6 sesiones de entrenamiento. Es decir, sin doblar ningún día y descansado completamente uno de los siete días, el cual decido que sea el domingo.

En los poco más de 6 años que llevo en esto de correr, éstas son las veces en las que he superado los tres dígitos semanales:

AÑO SEMANA VOLUMEN
2012 6-12/feb 101.2 km
27/feb - 4/mar 100.2 km
5/mar - 11/mar 101.1 km
2014 3-9/feb 105.3 km
20/oct - 26/oct 101.4 km
27/oct - 2/nov 104.5 km
10/nov - 16/nov 106.4 km
2015 20-26/abr 103.0 km
4-10/may 103.0 km
18-24/may 103.8 km

Como se puede apreciar en la tabla anterior, sólo en diez ocasiones he conseguido 100 o más kilómetros, y sólo en dos he encadenado un par de semanas consecutivas. Está claro que para más de uno, sobre todo en el mundo del atletismo de élite, este reto no supondría gran mérito, pero sí para mí, relativizándolo a mi capacidad, mi condición de atleta popular y mis antecedentes.

Pienso que la mejor manera es incrementar el kilometraje progresivamente hasta llegar a la cifra deseada, y una vez ahí, tratar de mantenerla mientras no aparezca ninguna lesión o molestia que me lo impida. Que tampoco es cuestión de machacar al cuerpo por capricho.

Tras una primera semana repleta de rodajes suaves por debajo del umbral aeróbico, cuya finalidad es acabar de recuperar del Medio Maratón de Albacete, vienen otras cuatro en las que ya aparece, como ritmo semanal más rápido, el ritmo que me gustaría asimilar para el Maratón de Castellón: 4'00"/km.

sábado, 11 de julio de 2015

Esta semana, con 98 km, es la que me ha puesto el taburete para que a partir de ahora empiece el reto 100+. Así que pies al asfalto, que en esta ocasión suena mejor que el tópico de manos a la obra. La entrada la hago por la puerta grande, marcándome ya de entrada 110 km, lo que supone superar mi anterior registro personal (106 km).

Viendo que ya es un volumen semanal considerable para mis piernas y sufriendo el calor y la humedad del verano existentes por aquí la costa valenciana, decido pasar de dos a una las sesiones de calidad - en la que además reduzco mis pretensiones maratonianas a 4'10"/km - y mantener el largo entre umbrales. El resto son rodajes suaves de 1h20'-1h30' siempre por debajo del umbral aeróbico, cuya finalidad es la de permitirme acumular una buena cantidad de kilómetros sin entrar en el sobreentrenamiento.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Son ya ocho las semanas que llevo acumuladas y las piernas parece que se mueven como pez en el agua con semanas de 105-110 km, así que ahora que ya es septiembre y el calor no va a ser tan sofocante, me veo con fuerzas para darle una vuelta de tuerca más al reto: entrenar por encima de los 110 km. La estructura de entrenamiento es la de hacer una sesión de velocidad o fuerza, una de ritmo de Maratón y un largo, en ciclos de diez días. El resto, mis compañeros de batalla, los rodajes suaves.

sábado, 24 de octubre de 2015

Acabo de superar mi registro personal con una cifra mareante, 123.7 km, y lo mejor de todo es que he salido indemne. Ya son quince las semanas 100+. Las sesiones de calidad aún giran en torno al 4'10"/km, por lo que a nivel de marca en el Maratón no soy muy optimista. Es más, viendo que mi rendimiento no va progresando, abandono la idea de competir en el Medio Maratón de Xirivella, cuatro semanas antes del 42K. No me apetece levantarme un domingo de buena mañana, meterme una hora de coche de ida y otra de vuelta, para no disputarla a tope. Así que lo sustituiré por un simulador de carrera al lado de casa. Además reduciré un poco el volumen semanal para tratar de ganar en intensidad y ver si así puedo salvar mi actuación en Castellón.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Día de simulación de carrera Es a partir de estos 21.1 km, los cuales me salen a una media de 4'09"/km y 158 pulsaciones por minuto, en el que se produce el punto de inflexión. Llevo diecisiete semanas y todo parece indicar que es ahora cuando están floreciendo todos los kilómetros acumulados en las piernas, cuando mi cuerpo se ha adaptado a una cantidad desconocida hasta la fecha. Los ritmos de carrera que antes me salían a 4'10"/km ahora lo hacen a 4'00"/km. Las sesiones de fuerza que antes no bajaban de 3'55"/km ahora ya se asoman al 3'45"/km. Más que pesarme las piernas, por todo el trabajo realizado, las noto más ligeras.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Quedan poco menos de tres semanas para batirme contra la distancia de Filípides y me asalta la duda de si todo esto que estoy llevando a cabo estará afectando de tal manera a mi corazón que pudiera ocasionarme algún problema cardiovascular en Castellón, por lo que consigo cita para mañana realizarme un ecocardiograma y una prueba de esfuerzo con análisis de gases (ergoespirometría) y electrocardiograma durante el esfuerzo. Últimamente se están produciendo muchos casos de muerte súbita en corredores populares y no me gustaría ser uno de ellos. Tendré que modificar ligeramente la semana de entrenamiento, pero la salud es lo primero.

Pasado el reconocimiento, el resultado es muy satisfactorio y eso me da más seguridad si cabe para estos días de puesta a punto (taper en inglés) que quedan. No sólo he pasado el examen sino que también he conseguido información sobre mis umbrales aeróbico y anaeróbico, información que me será muy útil para el planteamiento de la carrera.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Esta es la semana previa al Maratón. El número de semanas seguidas con más de cien kilómetros ya es de diecinueve, así que se me plantea una duda existencial: ¿hago más de cien esta semana o bajo para llegar más descansado a la carrera? La verdad es que suena mejor veinte que diecinueve. Una cifra más redonda. Además, el objetivo era acumular el mayor número posible de semanas 100+ y no el Maratón. Por tanto, decisión tomada. Al final me salen 103 km. Una cifra muy cercana al mejor registro que tenía antes de empezar este reto (106 km).

Distribución semanal de kilómetros tras el Medio Maratón de Albacete 2015


Distribución semanal de horas tras el Medio Maratón de Albacete 2015

domingo, 6 de diciembre de 2015

Y llegó el día de mi siguiente reto: intentar correr durante 42 kilómetros y 195 metros. Sólo en una ocasión lo he conseguido y ya ha llovido bastante desde entonces. En concreto hace ya casi cuatro años desde aquel once de diciembre de 2011, en la segunda edición del Maratón de Castellón, donde conseguí mi marca personal en la distancia con 2h58'10". Los dos anteriores intentos desencadenaron en sendos fracasos, abandonando en el kilómetro 32 en el primero (Sevilla, febrero de 2014) y en el 35 en el segundo (Castellón, diciembre de 2014). Para ello me planteo una táctica que a priori parece conservadora, ya que la idea es hacer la segunda mitad de la carrera más rápida que la primera, guiándome por la frecuencia cardíaca y dejando a un lado la persecución de una marca determinada.

Cómodo, sensación de ir frenado, controlando las pulsaciones en todo momento, conversando y aconsejando sobre el recorrido a los compañeros de carrera. Sin buscarlo me está saliendo un ritmo constante. Paso el punto medio de carrera en 1h29'27" (4'14"/km). Parece que todo va sobre ruedas. Este año la subida desde el Puerto de Castellón no me parece ni subida. En el kilómetro 25, ya en Castellón, empiezo a notarme los cuádriceps y el gemelo derecho un pelín cargados, pero pienso que es lo normal a estas alturas de la carrera. Las pulsaciones han subido un pelín, pero es lo que entraba dentro del guión. Aún así, no me cuesta seguir un ritmo que ya es como si lo tuviera interiorizado. Sale sin mirar el GPS. A partir del 30 noto como que la musculatura de las piernas va al límite. Pienso que es demasiado pronto para tener esas sensaciones, por lo que lo pensamientos negativos empiezan a venir a mi mente. Llego al 35, el mismo punto en el que abandoné el año pasado. Lugar en el que está de nuevo mi mujer esperando a que pase. El ritmo es exactamente el mismo que estaba llevando desde el principio de la prueba. No he perdido ni un sólo segundo, pero sí he perdido casi las dos piernas. Con cada apoyo me noto todos los músculos habidos y por haber. Cuando paso a su altura le digo que voy a abandonar, que noto que voy a rebentar muscularmente, pero para sorpresa mía me dice que no, que continúe, que todo es psicológico. A partir de ahí me propongo el único objetivo de terminarla sin pararme a andar. Exclusivamente por las dos mujeres de casa: mi mujer y mi hija. Por todas esas horas que les he robado por calzarme las deportivas cada día. Reduzco inmediatamente a 4'45"/km a ver si así consigo minimizar los daños. Le pido a la patinadora portador de Reflex que me rocíe las piernas enteras. Pero llega el kilómetro 40 y viene a recibirme el señor del mazo con toda su familia. Ahora ya sé lo que es el muro. Parece que corro contra el viento. No hago más que mover los brazos y las piernas sólo son capaces de ir a 5'15"/km. De esta manera tan poco ortodoxa me marco los poco más de dos kilómetros que quedan hasta la meta. Parezco más un marchador que un corredor, pero me sirve para cruzar la meta sin detenerme en ningún momento, pasando bajo el crono cuando marca exactamente 3h04'53".

No ha sido la carrera soñada, pero es el Maratón. La única carrera que pone los puntos sobre las íes. La única capaz de recordarte una semana con resfriado o un volumen de entrenamiento no asimilado. De darle completamente la vuelta a la estrategia de carrera. La distancia más injusta y a la vez más justa. Esto es el Maratón. No oculto mi decepción con mi actuación en Castellón, pero simplemente es cuestión de aplicar ese proverbio que dice que los árboles no te dejan ver el bosque, para darme cuenta que he de valorar como se merece esas 20 semanas seguidas por encima de los 100 km. Ese es el verdadero bosque y con eso es con lo que realmente me quedo de todo este viaje. Un reto que no está al alcance de todos los que no nos dedicamos profesionalmente a esto.

Entrada a meta en el Maratón de Castellón 2015

¿Y a partir de ahora qué? Pues tras dos retos relacionados con la cantidad, ahora creo que le toca el turno a la calidad. Y hasta aquí puedo escribir...

21 sept. 2015

Un parto y 152 días


martes, 6 de enero de 2015

Suena el despertador a las 7 de la mañana diciéndome con sus pitidos: "levántate, que hay que entrenar". Como siempre, apenas dejo que suenen dos y me levanto como un resorte. No soy de los que se recrean en la cama antes de poner los pies en el suelo. Miro debajo de la cama y, como era de esperar, este año tampoco se han acordado de mí los Reyes de Oriente. Qué tiempos aquellos de la infancia en los que la ignorancia y la felicidad iban en el mismo pack... Café largo con dos terrones de azúcar de caña integral y un rato de ordenador para acabar de despejarme. Un poco de redes sociales, otro poco de periódicos, comprobar la sesión de entrenamiento que toca realizar... Nada nuevo.

Falta un día para haber transcurrido ya el mes exacto desde mi última carrera: el Maratón de Castellón 2014. Ese en el que abandoné en el kilómetro 35 y que me dejó muy mal sabor de boca. Sobre todo tras la preparación inmaculada y heroica que había llevado a cabo. Así de injusto es el legado de Filípides. Tras la semana completa de parón y las dos correspondientes de transición, llega ya una semana "normal". Ayer, para empezar a soltar carbonilla, hice 12 intervalos de 400 metros a 3:45/km, recuperando 1 minuto al trote entre los mismos. Así que hoy toca algo suave para recuperar, que mañana me espera una sesión de Tempo. El menú del día son 6 millas a ritmo suave. Unos 50 minutos. Y han de ser millas porque es como estoy entrenando en esta etapa post-Castellón. Todo por querer ser lo más fiel posible al nuevo método de entrenamiento que llevo entre manos - o mejor dicho, entre pies. El método estadounidense de los hermanos Hanson (Detroit, Michigan). Hay que absorber esa metodología al máximo, que tiene muy buena pinta. Basada en las adaptaciones fisiológicas que producen en nuestro organismo las diferentes sesiones de entrenamiento, o lo que es lo mismo, una metodología basada en la ciencia.

Sofia en el vientre de su madre
Son ya casi las 8 de la mañana. Con la indumentaria típica de esa época fría del año me dispongo a salir de casa, cuando de repente aparece mi mujer con un alto grado de preocupación porque piensa que algo le ha pasado a Sofia, la pequeñaja que lleva pegándole patadas en la barriga durante poco más de ocho meses. Llamada al ginecólogo y éste le dice que acuda al Hospital 9 de Octubre de Valencia. Una hora en coche es la que nos separa de casa. Casi nada. Aunque en un día tan señalado, a estas horas los típicos atascos en la entrada a la capital brillarán por su ausencia. Mi mujer, ya preparada para partir, esperando a que me duche, me ponga la ropa y me haga la maleta. Eso es lo que entiendo yo por urgencia. Plenamente confiado en que los pediatras no suelen fallar en sus predicciones de parto - el pronóstico era el 21 de enero - esperaba para preparar la maleta cuando se hubieran agotado las fiestas navideñas. Pero no hay que subestimar el poder de la mística, y esta noche hay luna llena.

A eso de las 11 llegamos al hospital. Tras las pertinentes pruebas de que todo está bien - mujer e hija - nos asignan una habitación individual. Ese es el pequeño lujo que tiene la sanidad privada, porque lo que es el trato del personal de planta, mejor no comentarlo. Eran la antipatía personificada. Ahora a esperar a la "rotura de aguas" o, en caso de no producirse así, a la tarde, momento en el que se le provocaría el parto. Yo aprovecho las ventajas de no acarrear con el embarazo para comer un poco de pasta en el restaurante italiano de enfrente. Dibocca, qué bien se come ahí...

Llego de comer y no hay novedades. Qué larga se hace la espera. Y así hasta las 6 de la tarde en la que la matrona nos envía ya hacia abajo. Es una sensación parecida a cuando me dirigí al cajón de salida de mi primer Maratón. Aunque aquí sé que no soy yo el que va a sufrir. Anestesia epidural, prostaglandinas, sedantes... Todo un repertorio de sustancias dopantes las que le introducen a mi mujer a través de jeringuillas. Para su bien, ella va como si estuviera de borrachera y no se está enterando de mucho, pero a mí esto se hace cada vez más pesado. Viendo que son las 8 y el asunto va para largo - ultra Maratón, como mínimo - acudo al avituallamiento líquido y sólido que hay en el restaurante del hospital. Toda esta intranquilidad, más que quitarme el hambre, produce en mí el efecto contrario, así que lleno bien el buche con un buen bocadillo vegetal, una tarrina de macedonia y un muffin relleno de chocolate. Lo típico que no te harías la noche antes de una carrera importante. Y como no, un café para aguantar lo que me espera... Todo en tiempo récord, no sea que me pierda el gran momento.

De vuelta otra vez hacia la sala preparto. La peque se resiste a salir. Parece que será cabezota - o collonuda, como se dice por aquí. Transcurren un par de horas más y lo único que puedo hacer yo es el "minuto y resultado" de los acontecimientos a través del whatsapp. Todo apunta a que no nacerá en una fecha tan señalada como ésta, cuando a falta de 45 minutos para la medianoche aparece el doctor. Ordena su ingreso en la sala de parto. Parece que él también está cansado de esperar. Quince minutos más y se da el pistoletazo de salida. Primer empujón sin suerte, seguido de una breve recuperación pasiva. De nuevo otro impulso y esta vez sí, 15 minutos antes de que acabara el día, viene al mundo mi hija Sofia llorando como si le estuvieran dando una paliza. Menudos pulmones tiene. Tras un día más largo que un long run después de una noche de fiesta, el parto había sido más rápido que el récord del mundo de los 5.000 metros lisos. Bajamos dos y ahora subimos tres a la habitación. Creo que aún no soy consciente de ello.

miércoles, 7 de enero de 2015

Pero cuando pienso que ya se ha acabado todo, ahora es cuando en realidad empieza lo duro: la paternidad. Para empezar, menuda noche... Cada vez que cojo el sueño entra una enfermera para controlar a la peque y me despierta. Se asoma ya el sol por la ventana y lo máximo que he podido dormir seguido habrá sido una hora y gracias. Ducha y me largo a desayunar. Abandono momentáneamente a las dos Sofias. Al regresar me topo con la pediatra y mi mujer bastante nerviosa. Ha detectado, por orden de menor a mayor importancia, una serie de defectos de fábrica en la criatura: frenillo sublingual, fractura de la clavícula izquierda, comunicación interventricular y comunicación interauricular. Como todo desconocedor de la materia y, por tanto, de su magnitud real, al recibir tanta información negativa se me cae el mundo encima. Me entran ganas de llorar pero ni aún así logro arrancar una sola lágrima. Qué mucho me cuesta exteriorizar los sentimientos...

Es la hora de la comida y voy con mi cuñado - hermano de mi mujer - a otro restaurante frente al hospital en el que se come muy bien de menú y resulta económico. Todo un "bueno, bonito y barato" ese Lolitos, en el cual aprovecho para celebrar que ya puedo poner en mi biografía que soy padre. Qué bien suena. De ahí al hospital y a intentar hacer un poco de siesta, que parezco un walking dead.

Ha habido suerte y he podido dormir algo, antes de que empiece el carrusel de visitas típicas en este tipo de situaciones. Como estar en la habitación rodeado de tanta gente me resulta claustrofóbico, decido, previo permiso de la ex embarazada, irme a rodar por el antiguo cauce del río Turia. Cómo no, en la maleta de un runner compulsivo no podía faltar todo lo necesario para calmar tal adicción. Desde 2009 no había vuelto a pisar el centro neurálgico de los corredores valencianos - dónde correr si no, en una ciudad con casi 800.000 habitantes en la que predomina el asfalto. El acceso está cerca del hospital y transitar por ahí no tiene pérdida. Lo que en principio debe a ser algo corto y suave, dada la situación en la que me encuentro, se acaba convirtiendo, dejándome llevar por la inercia - o el subconsciente - en una sesión más exigente. Al final realizo el Tempo que tenía planificado, aunque guiándome por sensaciones y no por ritmos. Un calentamiento de 2 millas a 8:23/mi, seguido de 6 millas más a 7:13/mi - ó 9.6 km a 4:29/km para los métricos - y una vuelta a la calma de otras 2 millas a 8:22/mi. Un total de 10 millas - ó 16 km - en 1h16'. Durante la sesión me encuentro fenomenal, pero es al final de la misma cuando aparece todo el cansancio acumulado en las últimas 36 horas. Y es en ese momento en el que, no sé por qué, me viene a la mente la idea de entrenar todos los días en homenaje a Sofia jr. El momento clave.

Pienso que este objetivo podría ir cogido de la mano de la preparación de un Medio Maratón. Así puedo, por un lado, añadirle cierta dureza/credibilidad al reto de entrenar sin descanso, y por otro, comprobar la fiabilidad del método Hanson, aunque la persecución de la meta principal me prive de algo tan esencial para un corredor popular como es la regeneración muscular y articular. La carrera elegida, la de Albacete. Aún no hay fecha establecida, pero suele ser a principios de mayo. A favor, que la conozco - la disputé en 2011 - y está homologada por la RFEA; en contra, el clima que puede hacer por esas fechas a la hora de conseguir una buena marca. Así, ya han quedado establecidos los principales objetivos: acumular días seguidos saliendo a correr sin lesionarme, con una carga importante de trabajo - volumen semanal e intensidad - y hacer un buen papel en Albacete. A partir de ahí, a compatibilizar como sea todo ello con la peor etapa de unos padres novatos y con el trabajo que acaba de traer bajo el brazo mi hija. Tras un largo período de inactividad forzada por los recortes en el sector de la Educación, vuelvo a trabajar de lo mío hasta el final del presente curso. Vuelvo a sentirme profesor.

Llegada a meta 10K El Verger
Diseño el plan de entrenamiento desde el inicio hasta el día de la carrera. Determino mis ritmos de entrenamiento para los diferentes tipos de sesiones. Una planificación en toda regla que no sé si podré cumplir, pero que como siempre hago, sin dejar nada a la improvisación ni al azar. Voy cumpliendo a rajatabla con el plan y sin darle un respiro a las piernas. De vez en cuando aparece alguna molestia o sobrecarga, pero nada que me aparte del camino. Las sesiones van saliendo según lo establecido, aunque llega un momento en el que he de reajustar los ritmos porque veo que voy directo a pasarme de rosca. Realizo la modificación de dos semanas para meter una carrera. Me apetece competir y comprobar mi estado de forma tras la fase de velocidad. Y qué mejor opción que un 10K cerca de casa y plano. Detengo el crono en 36'49", aunque si he de ser sincero, esperaba una marca un pelín mejor. Quizás el calor, quizas el viento, quizás que esta semana ha sido de 58 millas ó 93 kilómetros... O simplemente que me voy haciendo mayor. Pero bueno, quedar el 39 en una carrera que han acabado 1.449 corredores está bastante bien - dentro de mis posibilidades.

Empieza lo bueno, la fase de fuerza. Todo más extenso: los largos, los Tempo, los intervalos y los rodajes. En fin, más exigencia al reto. Todo ello aumenta sensiblemente el volumen semanal a una cifra que oscila entre las 54 y las 68 millas - ó 93 y 103 km - repartidos entre los siete días de la semana. Los días que menos hago son de 6 millas, las cuales me ocupan unos 45 minutos. El cansancio o lo que este método denomina fatiga acumulada se hace notar ya en las piernas.


domingo, 7 de junio de 2015

km 18 Medio Maratón Albacete 2015
Y llega el día D. Como era previsible, por estas fechas te arriesgas a que haga calor y eso es lo que está haciendo estos últimos días. Me planto en la línea de salida en Albacete tras 152 días seguidos entrenando, en el cual he acumulado 1.865 kilómetros repartidos en 142 horas y 33 minutos, lo que hace un ritmo medio de 4:35/km. Aunque esta semana he reducido bastante la carga de trabajo respecto de las semanas anteriores, no he dejado de salir a correr ninguno de los seis días precedentes. Viendo que el día no acompaña para hacer machadas, establezco una estrategia de carrera conservadora que al final me ayuda a no desfallecer en el tramo final, en el que el sol pega de lo lindo, y consigo mantener el ritmo aunque no sin apretar los dientes. A nivel de marca, esa 1h22'07" no me acaba de dejar buen sabor de boca. Para qué negarlo, me hacía ilusión entrar en el club del sub-1h20', pero desde el kilómetro 5 ya era consciente de que hoy la climatología no lo permitiría, por lo que no me sorprende ese crono en la llegada a meta. Por lo menos he mejorado en 41 segundos mi marca en un Medio Maratón homologado. Eso sí, a nivel de clasificación general acabo en modo "subidón": el 51 de 2.143 llegados a meta, en una prueba catalogada como internacional.


Cual Sergei Bubka, que batió 35 veces el récord mundial de salto con pértiga - contando pista cubierta y aire libre - pienso que es mejor ir batiendo los récords poco a poco que de golpe. No hay nada como la satisfacción que produce el batir marcas personales. Esa es la razón por la que doy por concluído ese curioso registro personal de días seguidos saliendo a correr. Eso y que además mi cuerpo y sobre todo mi mente lo necesitan. Ahí queda mi pequeño homenaje a esa criaturita que nació hace 152 días, justo los mismos en los que he colocado el listón para una futura próxima vez. Del 7 de enero al 7 de junio, 5 meses exactos. Hay que remarcar que mi anterior récord, en los 6 años y medio que llevo en esto del running, era de 10 míseros días. En la actualidad estoy inmerso en otro objetivo "raro": acumular semanas consecutivas de más de 100 kilómetros. Pero eso es otra historia...

Sesiones running de enero a junio

8 sept. 2015

Nuevo

De las diversas definiciones que aparecen en el diccionario de la RAE con respecto a la palabra nuevo, me quedo para la ocasión con ésta:
nuevo adj. Distinto o diferente de lo que antes había o se tenía aprendido.
Ya han pasado 9 meses desde el Maratón de Castellón. Todo un embarazo. Una carrera que no se me dio nada bien y tras la cual llegó el correspondiente período de reflexión. Un período en el que decidí que la manera con la que estaba enfocando todo esto del running necesitaba un cambio radical - ahora sí. Algo totalmente nuevo.

Nueva vida. El primer cambio que llegó fue el nacimiento de mi hija Sofia el día de Reyes - aún no me ha quedado muy claro cuál de los tres Reyes la trajo. Dicen que el ser padre te cambia la vida, pero hasta que no estás metido en el ajo no te das cuenta de tal magnitud. Todo gira en torno a la peque, y cualquier planificación de entrenamiento que pueda haber a priori, es sólo eso, simple planificación, teniendo que improvisar sesiones y modificar ritmos sobre la marcha.


Nuevos objetivos. Había llegado el momento de abandonar definitivamente la persecucción de determinadas marcas en competición, por otras metas más ligadas al volumen, menos estresantes. En la preparación del Medio Maratón de Albacete llegué a acumular 152 días seguidos saliendo a correr. Justo el número de días que hay entre la llegada de Sofia a este mundo y el día de la carrera. No me tomé ni un sólo día de descanso. Ahora me ha dado por acumular semanas consecutivas con más de 100 kilómetros. A día de hoy ya llevo 8 en las piernas, siendo el objetivo llegar hasta las 20.


Nuevo método de entrenamiento. Me apetecía probar una manera de entrenar totalmente diferente a lo que había hecho hasta la fecha. Como no quería que reinara el libre albedrío, recopilé información de un método, en concreto el inspirado en el programa olímpico de los hermanos Hanson. Un método con orígen en Detroit (Michigan, USA). Lo puse en práctica en la preparación del Medio Maratón de Albacete. Lo encontré tan sencilllo y a la vez tan interesante, que decidí darle una vuelta de tuerca más y utilizar el correspondiente a los atletas élite de ese grupo de entrenamiento pero adaptado por mí a un corredor popular de mis características. Ese es el que estoy aplicando en la actualidad.


Nuevo entrenamiento complementario al running. Aunque últimamente había encadenado una racha importante sin lesionarme, sí que es verdad que las molestias aparecían en mayor o menor intensidad y con mayor o menor frecuencia. Eso me hizo replantear el tipo de ejercicios que estaba realizando al margen de la carrera a pie. Y he de decir - toco madera - que a día de hoy no he vuelto a saber de las molestias. Nuevos ejercicios de técnica de carrera de un nivel intermedio-avanzado y ejercicios para trabajar la musculatura profunda de los glúteos, cadera y core, son los que ocupan ahora mi tiempo fuera de lo que es el simple hecho de correr. Balón medicinal, balón fitness y bandas elásticas, son mis nuevos compañeros de batallas.


Nuevo blog. Y como no, si quería romper con mi pasado para enbarcarme en una nueva aventura, todo vestigio tenía que ser eliminado. Por eso decidí borrar toda la información existente, y así ejecutar un borrón y cuenta nueva - o blog en este caso. A la larga me di cuenta que todas las horas invertidas en su mantenimiento no compensaban.

Atrás han quedado aspectos tales como el cumplir a rajatabla con el entrenamiento, el obsesionarme con el campo de ritmo del gps, el método de entrenamiento como lo conocía hasta la fecha, el refuerzo postural y el afán por asesorar/guiar a otros corredores. Bienvenido lo nuevo, aunque el tiempo lo colocará de nuevo en la catalogación de viejo.

Primer día de Sofia
Sofia con 7 meses y 3 días